El nuevo trabajo de Yung Prado se llama GUFI

El disco reúne más de 20 tracks donde conviven house, electroclash, electrónica dosmilera, espíritu latino y clubbing popular

Yung Prado estrena GUFI, su nuevo disco que entiende la pista de baile como un lugar para soltarse, reírse de uno mismo y dejar de intentar parecer interesante todo el tiempo. En una escena electrónica donde muchas veces pesan la seriedad, la homogeneidad y la necesidad de validación, el DJ y productor catalán propone una idea tan sencilla como poderosa: volver a pasarlo bien.

Afincado en Barcelona, también integrante de La Élite y miembro del colectivo Mainline, Yung Prado lleva tiempo construyendo un lenguaje propio dentro del club. En GUFI, ese universo se expande con una electrónica directa, física y luminosa, pensada para cuerpos en movimiento y no para manuales de instrucciones. Su música no busca levantar barreras ni hablar solo para entendidos: abre la puerta, sube el volumen y convierte la diversión en una postura artística.

El título del álbum funciona como una declaración de principios. Ser “gufi” es abrazar esa parte rara, exagerada, torpe o desinhibida que muchas veces se esconde para encajar. Yung Prado toma esa palabra, que podría entenderse como burla y la convierte en identidad: una manera de estar en el mundo y en la pista sin pedir perdón por pasárselo demasiado bien.

A lo largo de más de 20 tracks, GUFI viaja por referencias de la electrónica de los 2000, el house, el electroclash y una cultura de club más colorida, popular y menos solemne. El disco mira hacia atrás no para quedarse en la nostalgia, sino para recuperar una actitud: la de una música electrónica con humor, energía y sentido del placer inmediato. Una electrónica menos preocupada por parecer trascendente y más interesada en hacer que algo ocurra en la pista.

Con colaboradores españoles y latinos como Doppel Gangs, Simona, Theus Mago, MJ Nebreda y Tibi DaboGUFI propone otra forma de imaginar el club lejos de una electrónica excesivamente europeizada o rígida. Yung Prado incorpora acentos, frases, gestos y códigos más cercanos, construyendo un sonido que conecta con lo global sin borrar su propia personalidad. El resultado es un álbum con espíritu gamberro, vocación popular y una sensibilidad muy contemporánea.

GUFI no es un disco para mantener la compostura. Es una invitación a bailar sin personaje, a bajar la guardia y a celebrar todo eso que normalmente se intenta disimular. Con su primer largo, Yung Prado firma una propuesta tan accesible como reconocible, donde la pista vuelve a ser un espacio de libertad, exceso y buen rollo. Porque, al final, ser un poco gufi también puede ser una forma de tomarse la vida menos en serio.